Los materiales de construcción han sido seleccionados bajo criterios ecológicos, elementos naturales como piedra, madera, vidrio, etc.
El sol es la principal fuente de energía, tanto para agua caliente y calefacción como para energía eléctrica. En períodos prolongados de menor radiación una estufa de leña sirve de apoyo. Tiene gran poder calorífico directo y queda incorporado al sistema de calefacción y agua caliente. Y para total garantía, añadimos una caldera eléctrica convencional.
El calor así generado se mantiene en la casa acumulándose en el grueso muro de piedra natural que se encuentra en el salón de dos alturas, que junto con los suelos forman la masa térmica que se desprenderá poco a poco del calor acumulado.
El sistema de refrigeración natural para el salón comedor se basa en antiguas costumbres árabes. En la parte superior del doble muro de piedra del lado norte se capta el aire mediante pequeñas ventanas. El aire es enfriado en un conducto de barro humedecido que serpentea por todo el muro e impulsado hacia el interior en la parte baja del muro. En invierno, se cierran las ventanas de arriba, el aire entra por las aperturas bajas interiores y es calentado por las chimeneas, el aire caliente sale hacia el interior por unas rendijas arriba del fuego.
El consumo de energía eléctrica queda compensado por un sistema fotovoltaico de conexión a red de 2 KW.
El agua de lluvia se acumula en un depósito, que junto con las aguas
procedentes de bañeras, duchas, lavabos, lavadora y filtro de piscina,
filtradas, depuradas y clarificadas es usada para regar, para limpieza de
terrazas y garaje, y para las cisternas.

Entramos a la casa por el garaje a la cocina y al patio, o por la entrada peatonal contigua, situada en una terraza cubierta, de forma triangular, cuyos amplios escalones nos llevan a la puerta y el vestíbulo.
La cocina, junto a la entrada y el garaje, es amplia y luminosa. Está equipada con muebles de obra, los fogones y la campana forman el centro que, provisto de un lateral de mesa, le otorga al trabajo en la cocina una función social y agradable. Los armarios y los espacios para electrodomésticos se encuentran alineados junto a las paredes, creando un espacio sencillo y ordenado.
El comedor es una bonita estancia intermedia, que recibe luz por el patio y por las terrazas en el lado sur. Las grandes puertas abatibles de cristal la sitúan prácticamente en la terraza, protegida del viento más fresco en el invierno.
Un espacio muy especial es el gran salón, de dos alturas, que emerge dominando el edificio y su entorno. Incorpora el paisaje y la luz a su interior, creando diversas zonas de disfrute. En la plataforma superior podemos aislarnos para contemplar y hacer nuestro el horizonte de pinos y mar; abajo la vida al aire libre se une a la estancia protegida, podemos darle la espalda para encontrarnos con la calidez de las chimeneas encastradas en ese gran muro de piedra natural, o buscar en el escondite debajo de la escalera un lugar íntimo para la lectura.
Desde aquí parten las terrazas y porches creando espacios y rincones, mezclándose con la naturaleza y el terreno, como las raíces de un gran árbol que es la casa.
Luego está su ala más íntimo: el baño, con aseo y una gran ducha y los dormitorios contiguos forman junto con un pequeño estar una zona independiente y completa que abre paso hacia el dormitorio principal.
Es un espacio muy protegido y su vida interior queda resguardada también
desde el exterior por su singular ángulo de unión. Tiene su
propia sala de baño con vestidor y un gran baño turco desde
el que se contemplan las estrellas a través de su bóveda de
cristal.


Esta casa ha nacido de un sueño y tiene esas cosas que la hacen tan entrañable y a la vez tan fuerte y funcional. Vive de su entorno, de la naturaleza, la vigila y controla como un castillo sus dominios desde el lugar más alto y disfruta de ella desde sus espacios, recorridos y rincones. También se protege de ella cuando las condiciones climáticas son adversas y surge la necesidad de mirar al interior de un espacio cálido y seguro, un gran muro de piedra y el fuego. La orientación y las vistas organizan una secuencia de recorridos y lugares en los que predomina la zona pública, de estar, que se abre al exterior o se cierra sobre la chimenea, mirando a su interior.

