La mezcla de la arquitectura tradicional mediterránea y los elementos contemporáneos bioclimáticos y ecológicos crean un paisaje doméstico de absoluta vigencia.

La orientación, los grandes paños de vidrio al sur, sus gruesos muros con los pequeños huecos imprescindibles al norte y la distribución de los espacios obedecen al eje que marca el recorrido del sol. Todo está pensado para adaptarse a la luz y al calor del sol, los vientos y el entorno físico para conseguir un acondicionamiento natural de la temperatura, la humedad y la luz.

La fachada y los muros exteriores están realizados en enfoscado rústico blanco. Algunos espacios llevan el acento de colores terrosos logrados a partir de pigmentos naturales o con azulete.

Las casa se encuentra situada en la carretera de Campoamor a las Filipinas, a 3 km. de las playas de Campoamor, frente a la promoción "Las Ocas", mirando a la Dehesa de Campoamor. Su ubicación en la orilla alta de la dehesa ofrece unas vistas impresionantes hacia los bosques de pinos de la dehesa y el mar, con las islas del Mar Menor en el horizonte. Los campos de golf de la zona se encuentran a menos de 1 km.

La casa se construye en una sola planta, situada a aproximadamente 1´5 m por encima del terreno, ofreciendo un campo visual por encima de la pinada, descubriendo una hermosa vista al mar. Tan solo el salón albergado en un gran pabellón cúbico sobresale como una torrevigía por encima de la casa, dominando el entorno y acaparando el horizonte.

Las terrazas, que ocupan la mayor parte de la parcela, albergan la piscina -una larga calle de natación climatizada- y diferentes espacios acondicionados con gravilla, árboles y arbustos típicos de la zona y que requieren un mínimo de riego y mantenimiento.

Tenemos dos bonitas parcelas de 1000 m2 situadas en la orilla alta de la Dehesa de Campoamor, a tan solo 3 km. de la playa y junto a los 3 campos de golf de la zona, con vistas impresionantes ala pinada y al mar, donde construimos 2 casas bioclimáticas muy especiales.

Hemos vuelto descaradamente la espalda a la carretera en el lado norte, aislándonos del mundo, para abrir la casa completamente al sur, concentrando la vida en aquellos espacios tranquilos, íntimos y agradables, bañados de luz y sol frente a un paisaje hermosísimo.